—
—
Ningún sello se repite: la forma sale de tu sesión, la fecha y tu correo. Es tuyo y es de hoy.
—
Inhala, y al exhalar deja salir una vocal larga. No hay nota correcta: mira dónde vibra.
El micrófono se analiza dentro de tu navegador. No se graba nada.
Antes de cualquier cosa, una respiración.
No tienes que hacer nada más.
—
—
Responde por cómo has estado este mes, no por cómo quieres estar.
—
Esto no es un diagnóstico clínico: es un espejo de lo que respondiste hace un minuto. Sirve para saber por dónde empezar, no para etiquetarte.
Los 396–963 Hz que escuchas son la escala Solfeggio: la convención más usada en meditación para asociar un tono a cada centro. Es un marco simbólico y tradicional, no una medición física verificada. Te lo decimos porque en MAAT no vendemos tradición disfrazada de ciencia.
Lo que sí está documentado es más simple y más útil: una respiración con exhalación larga activa el sistema parasimpático, y un sonido estable sostenido reduce la carga de la atención dispersa. El tono es un ancla. El trabajo lo hace tu respiración.
Siete centros, una sola línea vertical. Vas a subir de uno en uno: cada parada tiene un color, una frecuencia real que se genera en vivo en tu navegador, y una pregunta incómoda.
Usa audífonos si puedes. El sonido se genera con osciladores, no son archivos grabados — por eso la frecuencia es exacta y se desliza contigo mientras subes.